//
estas leyendo...
Analisis, Política

El camino hacia el 2012

Se ha vuelto una El Camino al 2012expresión ordinaria y concebida ya como referencia de un hecho inevitable, que el PRI recuperará la Presidencia de la República en el 2012. Pero una cosa es nuestra seguridad de que somos la primera fuerza política y la convicción de que tenemos la capacidad, la experiencia y los cuadros para imprimir un nuevo rumbo al país; y otra muy distinta la  actitud triunfalista que asumen quienes no alcanzan a entender la complejidad del proceso que conduce a la próxima elección presidencial.

El triunfalismo, muestra de  ingenuidad, lo único que provoca es desmovilización y pérdida de la capacidad para percibir correctamente la realidad política y el verdadero sentir de la gente. Con esta postura se vuelve innecesario definir una agenda con las tareas indispensables para garantizar la recuperación de la confianza ciudadana,  organizar el partido y  garantizar la unidad interna. La derrota en las urnas puede ser  la consecuencia lógica de esta posición política que, lamentablemente, se encuentra muy extendida en las filas de nuestro Partido. De ahí la importancia del llamado que hace  la nueva dirigencia nacional del PRI para recapacitar sobre el momento que vive el Partido, la realidad nacional y los retos que debemos enfrentar rumbo al 2012.

Si queremos ganar en las próximas elecciones, lo primero que tenemos que hacer es poner los pies sobre la tierra, y lograr que prevalezca el sentido de realidad. Tengamos presente nuestras derrotas en el 2000 y en el 2006, y los errores que nos condujeron a perder la confianza de la gente; tengamos presente lo difícil que fue reposicionarnos electoralmente y no desaparecer o  quedar reducidos a la mínima expresión, como era la apuesta de nuestros adversarios; tengamos presente que gracias a muchos aciertos propios y a la incompetencia de los gobiernos panistas, somos hoy un Partido competitivo, con grandes activos políticos, con mayor oficio y experiencia.  Pero también tengamos presente que somos susceptibles a tener errores graves cuando la ventaja parece estar de nuestra parte, como lo ilustran varias elecciones en los estados, particularmente  la más reciente en Guerrero, donde no dejamos de cometer ningún error de todos los que se podían haber cometido.

No podemos soslayar la complejidad de nuestros retos como Partido ni asumir una actitud  frívola  ante los graves problemas que enfrenta el país. Menos aún, dar por descontado nuestro triunfo por el desgaste de los gobiernos panistas y el desastre que su mala conducción ha provocado en casi todos los ámbitos de la vida nacional, que conjuga  el desempleo, el incremento de la pobreza y la desigualdad social, la mayor corrupción en el sector público, el deterioro de las instituciones de la República y , por supuesto, el clima de terror e incertidumbre que prevalece por la violencia del crimen organizado y la fractura del Estado de derecho.

El triunfo electoral, y nadie mejor que la nueva dirigencia nacional del Partido lo sabe, es una construcción que se edifica paso a paso. Responde a un plan de acción y a una estrategia, se orienta por objetivos y metas. Es resultado de un proceso de organización y de trabajo colectivo, e implica fortalecer las estructuras internas desde los comités . Implica también contar con  una oferta política que responda a las demandas más sentidas y a las expectativas de la gente, y  una actitud diferente de nuestros dirigentes, candidatos y militantes para interactuar y  generar una nueva relación, positiva y fructífera, con la ciudadanía. El triunfo electoral solo se conseguirá si logramos  hacer un uso productivo de nuestra experiencia acumulada como Partido y convertirla en el principal activo para dar la batalla en las nuevas contiendas electorales.

Cuando inventamos el “agua tibia” y la soberbia impide el desarrollo de nuestras mejores estrategias y prácticas políticas, fracasamos. El triunfo electoral no es una cuestión de suerte, no es una casualidad, no es resultado de la acción de un líder iluminado ni puede ser producto de la improvisación. Tampoco se logra solamente porque la gente esté cansada de una cierta forma de gobernar y decida cambiar – aunque éste sea un factor importante -, no se consigue solamente porque tengamos a los mejores candidatos, no es un milagro que se hace realidad porque se anhela con devoción.

El triunfo electoral será el resultado un gran trabajo; será el resultado de la capacidad de nuestro Partido para establecer una estrategia política que conjugue  exitosamente los diversos factores que inciden en la decisión de los electores, dentro de un contexto político sumamente complejo, presidido por la radical obsesión  del presidente Calderón de evitar a toda costa el regreso del PRI a Los Pinos.

Así pues, todo lo contrario de lo que piensan quienes asumen el triunfalismo como actitud política, recuperar la presidencia en el 2012 no será nada fácil. La ruta estará llena de escollos y de  obstáculos. Implicará desplegar un  trabajo intenso en todos los frentes. En el debate de las ideas; en la organización; en la operación política; en la formulación de propuestas de oferta electoral y de políticas públicas; en el liderazgo de la causas ciudadanas y los movimientos populares; en el desempeño de un buen gobierno desde el Congreso, los gobiernos de los estados y los municipios; en el impulso desde hoy de las reformas que necesita el país; en la renovación de las prácticas y las conductas políticas de la militancia, de la dirigencia y de los gobernantes emanados del PRI.

Sólo con trabajo, honestidad y talento, el PRI podrá recuperar la confianza de los mexicanos para gobernar el país a partir del 2012. Su compromiso de cambio y de renovación para impulsar las transformaciones que requiere México deberá acreditarlo en los hechos. Y ya no tenemos mucho tiempo.

Por eso es tan importante desterrar todo tipo de triunfalismo, analizar la realidad con objetividad y trazar la agenda del trabajo que habremos de realizar los priistas en los próximos meses. Discutamos la agenda y definamos las tareas más importantes.

Tenemos mucho camino por  andar y grandes obstáculos que vencer. Debemos estar seguros de ir por el rumbo correcto.

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: